Sinopsis La Virgen Callada

SINOPSIS

LA VIRGEN CALLADA

 

Nunca un evento ha sido tan bien documentado y tan ocultado a la vez como las Apariciones de la Virgen de Lourdes.

Nos situamos en la Bigorra, una región de los Alpes franceses en los que se habla el patois. Mediados del siglo XIX. Una niña de familia humilde, analfabeta y delicada salud, de apenas catorce años aunque aparentaba menos, fue a buscar leña a las afueras de su pueblo, Lourdes. Al acercarse a la Gruta donde iba a menudo vio una luz que le llamó la atención. Observó en ella a una niña tan pequeña como ella misma que le sonrió envuelta de luz.

El encuentro se repitió varias veces durante 3 meses. Nunca estuvo sola, cada vez asistía más gente del pueblo y alrededores para estar con ella, aunque nadie oía ni veía nada. Todo y así la apoyaban y llegaron a asistir miles de personas. Las autoridades: Comisario, Procurador, Alcalde, la trataron de enferma y la sometieron varias veces a duros interrogatorios que quedaron registrados en las dependencias policiales, conocidos por el “Dosier Jacomet”. La Iglesia prohibió a los religiosos la asistencia a la Gruta y pretendía mantenerse al margen.

Las diferencias entre políticos, hombres de Iglesia y el pueblo siguieron hasta el día que la niña pronunció la frase: “-Me ha dicho que “Yo soy  la Inmaculada Concepción” en la lengua de la bigorra, “Que soy era Immaculada Concepciou”. 4 años antes, en 1854, el Papa Pío IX había declarado el Dogma de la Inmaculada Concepción y poco después el  Dogma de su Infalibilidad, discutidos y rechazados por parte de la Iglesia que terminó dividiéndose hasta nuestros días.

Las palabras de esta niña inocente pronunciadas con otros fines bien distintos, una vez manipuladas por la Iglesia, se prestaban como una boya de salvamento al Papa cuestionado, a la fiabilidad de todos sus Dogmas, a la credibilidad del Vaticano y a toda la historia del verdadero Cristianismo. 

El Obispo de Tarbes (Lourdes), Monseñor Bertrand Sévère Laurence, se encontró con la encrucijada de no poder abandonar a sus Superiores cuando le solicitaron su implicación en el tema que corría el peligro de ser abandonado como así ha sucedido en tantos otros en el transcurso de las Historia. En previsión de acontecimientos,  adquirió para su diócesis más de 50 hectáreas de terrenos adyacentes a la Gruta de las apariciones donde con el tiempo se construyeron la Grandes Basílicas, y donde está ubicada la zona hotelera hoy propiedad del ayuntamiento. El Dogma tenía en Lourdes su salvación. Si bien su decisión fue tardía, dos años después del último encuentro de Bernadette, y solicitándole Roma una aclaración de los hechos, envió el conocido “Mandato” a Roma, en el cual el Obispo Laurence afirmaba y reconocía que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, se había aparecido a una niña de 14 años analfabeta y de familia humilde que el mismo Obispo solo se molestó en conocer  personalmente dos años después de los hechos. La pequeña Bernadette nunca pronunció otras afirmaciones que las que recogían los documentos policiales frente al Comisario Jacomet, el Procurador y el Barón Massy. Después de los sucesos no quiso hacer más declaraciones y se mantuvo al margen de todo lo que acontecía a raíz de sus apariciones. Permaneció primero en su casa, después en un Convento de Lourdes y finalmente solicitó su traslado al Convento de  Nevers donde falleció a los 35 años. El día 4 de abril de 1864, fecha de la inauguración de la estatua que hasta nuestros días permanece en la Gruta de las apariciones, donde acuden millones de peregrinos, la niña no quiso salir de su casa, lo mismo que su tutor, el Padre Peyramale.  Cuando le mostraron a Bernadette el boceto de la estatua,  no la reconoció y nunca quiso verla. Ese mismo día solicitó su traslado al convento de Saint Gildard de Nevers. Nunca más regresaría a Lourdes. “He venido a Nevers a refugiarme”, dijo cuando llegó.

Un cambio de actitud de la Iglesia respecto al evento, junto al apoyo del pueblo que había recurrido a la ayuda de Napoleón III, llevó consigo el cese posterior de las principales autoridades de la oposición: Comisario, Prefecto, y Procurador, que al verse obligados a abandonar sus puestos de trabajo, molestos por el trato recibido, se llevaron consigo todos los documentos, registros, declaraciones e interrogatorios de la niña durante los días de los eventos. A los pocos meses del último encuentro de Bernadette, Lourdes se había quedado sin un solo documento de memoria del suceso.

Después de su fallecimiento en Nevers, las autoridades no desearon nunca que el cuerpo regresara a Lourdes, no fuera que se le hiciese un mausoleo en el cementerio y esto mermase la afluencia a  la Gruta donde ubicaron la Estatua y las Basílicas. Lo que nadie se imaginó es que, después de su muerte, reconocerían su cuerpo tres veces para poder beatificarla y observarían que su cuerpo se mantendría incorrupto hasta el día de hoy. Así podemos verlo en nuestros días, en una Urna de Cristal en la Capilla del Convento de las Hermanas de la Caridad de Nevers. Allí no hay turismo, ni aguas milagrosas, ni hoteles para una multitud, ni siquiera una simple calle en su memoria. El Convento forma parte de la ruta del camino de Santiago, lo que permite a sus peregrinos hacer un alto en el camino y hospedarse en él. Muchos de ellos no saben siquiera cuando se detienen a su posada quién es o cuál es su verdadera historia.

La Ciudad de Lourdes, después de los acontecimientos vividos, quedó completamente indocumentada, tal como afirman todos los escritores que narran la historia desde el primero, Henri Lasserre, como los que le sucedieron: Emile Zola, Huymans, Jeanne Védère prima hermana de Bernadette, Franz Werfel, Jean-Baptiste Estrade, sin olvidar a Jean Guitton, al Jesuita Leonard Cros, o al Abad Junqua, confesor de Bernadette. Todos estos autores no pudieron tener acceso a los documentos sustraídos con las verdaderas palabras de Bernadette sobre lo sucedido.

En 1957, transcurridos 99 años de los sucesos, herederos de las personas que los sustrajeron, los remitieron al Arzobispado de Tarbes donde el nuevo Obispo Théas, hundido con su proyecto megalómano de la Gran Basílica Subterránea, no tuvo más remedio que adaptarlos a las circunstancias del momento, confiando esta misión al Abad René Laurentin, hoy muy conocido por todos sus escritos marianos y gran confidente del Cardenal Ratzinger, Papa Benedicto XVI, hoy Papa emérito. Así, el Abad pudo tener acceso a todos los documentos desaparecidos y en cuyo trabajo fue ayudado por el escritor y periodista Vaticanista Vittorio Messori, amigo personal del Cardenal Ratzinguer, en un intento de reconstruir todos los hechos, sin salirse de las líneas de la Iglesia. El Dogma tenía que ser inamovible y protegido. Todo lo que se ha escrito después, ha seguido las bases de este estudio y nadie ha querido relatar la verdad de los documentos desaparecidos. Solo hay que querer decirlo.    

A la Iglesia la puedes atacar en todos sus frentes. Por horribles que sean sus crímenes y atrocidades, actuales y del pasado, siempre tendrá una respuesta, y cuando no la tiene, que es lo más frecuente, se calla. Pero hay algo en lo que no tiene respuesta: La Inmaculada Concepción, que afecta a la madre de Jesús y a su hijo.   

Ciertamente Bernadette tuvo unos encuentros, esto que nadie lo ponga en duda, pero la historia no es como nos la han querido contar. Con esta historia tergiversada por el Iglesia se ha hecho un gran daño a la mujer, y a toda la historia de Cristianismo, siendo el Vaticano el máximo responsable.

Poco después de editar mi anterior libro, El libro que nadie esperaba, un Papa dimitió no por casualidad el día de la primera aparición, 11 de febrero, y la Gruta de las apariciones más la Basílica subterránea y las piscinas de aguas milagrosas quedaron negadas de agua y lodo. No sé Vds., pero yo no creo en las casualidades. Según las profecías de San Malaquías El Papa Benedicto XVI  se  llamó,  “Da Gloria Olivae” a la Gloria del Olivo… Mi primer libro de la Trilogía fue una Apología al Olivar, mi primera actividad comercial y profesional, el comercio del aceite de oliva. Otra casualidad.

A Bernadette, la niña humilde que permaneció callada, se le dieron tres mensajes y una oración que no reveló a nadie. Sigue incorrupta en una Urna de Cristal en su pequeña Capilla de Nevers, esperando un último acontecimiento tras el cual podrá descansar en paz. Su verdadera historia no ha terminado todavía.

En nuestros días, debido a la disminución preocupante de turismo en Lourdes, se ha creado una asociación que pretende conseguir devolver el cuerpo de la pequeña Bernadette a Lourdes, a ver si así logran atraer de nuevo a los visitantes y turistas. La Iglesia tiene en Lourdes su Tendón de Aquiles. Apolo les está apuntando ya con su flecha.

Nunca una historia ha sido tan documentada y real, como la que me han autorizado a escribir. Recordando las palabras de Bernadette; no me han pedido que me creáis, solo me han pedido que os lo diga y así he intentado hacerlo a pesar de no ser escritor.

Con otros matices, y otros personajes el evento de Lourdes podría extrapolarse a otros casos parecidos y así conocer finalmente donde está el verdadero misterio de las llamadas Apariciones de la Virgen a las que nadie ha sabido dar una respuesta, sensata, mística, inteligente y veraz que ha deseado ocultar el Vaticano para alejarnos de la verdadera historia de Jesús, y en forma particular de Maria, su madre.

ANTONI COCHS TAPIAS

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